Mantener a raya los costes financieros

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En los últimos años, hemos pasado de tener crédito a no tenerlo y, luego de la crisis, a tenerlo nuevamente, pero con muchas más condiciones que antes. Lo que no ha cambiado en ningún caso es la necesidad de controlar lo que nos cobra cada entidad con la que trabajamos y negociar con ellos para mantener a raya los costes financieros.

Una de las mejores herramientas es el Balance Banco Empresa, con la que comparamos el margen que obtiene cada una de las entidades que trabaja con nosotros. No pretende calcular el coste efectivo de los recursos ajenos, ya que no tiene en cuenta el momento del pago, ni pretende calcular la TAE; más bien su objetivo es facilitar la negociación bancaria y la comparación de la rentabilidad bruta aproximada que obtiene cada una de las entidades de un modo homogéneo.

 

¿Cómo lo calculamos?

Por un lado, tenemos que conocer el crédito neto invertido por el banco en nuestra empresa, y por otro, agregar todos los ingresos y beneficios que obtiene la entidad. La idea es calcular la rentabilidad bruta aproximada que obtiene el banco, con los siguientes valores:

 

Margen financiero + Comisiones + Margen por valoración

Linea

Saldo medio deudor – Saldo medio acreedor

 

Donde:

Margen financiero: Son los intereses pagados menos los cobrados.

Comisiones: Todas las comisiones que hemos pagado por las operaciones de financiación y servicios (nunca los gastos suplidos).

Margen por valoración: Es el denominado float, que es el beneficio que obtiene el banco por la disposición de uno o varios días de fondos del cliente que todavía no le han sido abonados en valor o que le han sido cargados, pero todavía no abonados al acreedor. El margen del banco proviene de la colocación de esos fondos en el interbancario.

Saldo medio deudor: Es el saldo medio de las operaciones de préstamo, anticipos y crédito.

Saldo medio acreedor: Es el saldo medio de imposiciones a plazo, saldos en cuenta corriente, pólizas con saldo acreedor, etc.

 

 

¿Qué nos permite?

Este valor nos permite comparar las condiciones de los distintos bancos con los que trabajamos, para luego poder negociar de un modo más objetivo y poder equilibrar las rentabilidades obtenidas por las distintas entidades con nosotros. Si son muy irregulares, la entidad con menor rentabilidad nos subirá la oferta de las próximas operaciones, por esto debemos equilibrar los tipos, comisiones y compensaciones en función del peso que tiene el crédito de cada entidad financiera en nuestro Pool Bancario.

En esta valoración no se pueden incluir los beneficios subjetivos, tales como la atención y celeridad de la oficina bancaria, la calidad de los servicios o el compromiso que demuestran como por ejemplo con la financiación a largo plazo, pero podremos cuantificar el margen o rentabilidad que el banco obtiene con nuestra empresa.

Está claro que, como cualquier negociación, la bancaria no se debe improvisar. Lo ideal es pactarla al mayor nivel posible y, generalmente, una vez al año. Para esta reunión debemos contar con toda la información necesaria, el informe antes mencionado como herramienta de trabajo, el balance cerrado y a ser posible auditado, el Plan y los Presupuestos, y todo lo necesario para explicar el negocio, las necesidades y perspectivas. Mejor crédito obtendremos cuanta más seguridad tenga el banco en nuestro proyecto.

 

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